
Tras la integración de este nuevo medio de información, conocimiento y comunicación, podemos afirmar con toda seguridad que hemos entrado de lleno en una nueva revolución encabezada por el nuevo rey de esta nueva era: INTERNET. Ha conseguido ser un líder indiscutible, y ha abatido a los “anticuados” medios que nos representaban hace apenas unos años como son la radio y la televisión.
El artículo de Rosa Mª Torres nos muestra que esta nueva era de la información, enmarcada en el ámbito educativo, se presenta como una favorable evolución para aquellos que tengan el privilegio de subir al tren que está pasando ante sus ojos. Cabe destacar que la revolución de la que hablamos está dividiendo grosso modo la sociedad en dos grupos: en el primero, incluiremos la sociedad de los países desarrollados, donde la sociedad está plenamente concienciada del poder de este nuevo medio de información y comunicación; y en el segundo, situaríamos al resto de población, es decir, los países subdesarrollados, donde no tienen posibilidad alguna de conectarse a este nuevo medio debido a la carencia de medios que presenta la población (sea por problemas económicos, políticos, institucionales…). Asimismo, hablaremos de “conectados” y “desconectados”. En el primero de estos grupos hay que acentuar una gran ventaja que, con el paso de los años (y me atrevo a decir que los días), se ve cada vez más acentuada, favoreciendo al aumento de la “brecha digital” y logrando favorecer una exclusión de aquellos imposibilitados ante este medio.
En 1990, se llevó a cabo la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos (Jomtien, Tailandia), donde se proponían unas metas para el año 2000 que no se cumplieron. De este modo, optaron por atrasar el cumplimiento de las metas por parte de la sociedad menos privilegiada (con menos medios), para el 2015. Hoy en día, no podemos hablar de una sociedad de la información bien afianzada en todo el mundo. De hecho, para los países del sur, la propuesta de educación básica ha quedado reducida a educación primaria (hasta 6 años de escolaridad). Además, actualmente hay cierta tendencia a reducir la Sociedad de la Información en el plano escolar a una mera fuente de contenidos o un simple refuerzo didáctico.
Como en la mayoría de teorías, existen varias formas de concebir esta Sociedad de la Información: unas que pretenden reducir la brecha digital; y otras que se limitan a lograr un mundo de “conectados” económica, política e institucionalmente.
“NOS DESMARCAMOS A GRAN VELOCIDAD”
Una vez leído el artículo propuesto y desarrollado por Rosa Mª Torres, hemos de pararnos para realizar un análisis y reflexionar sobre todo lo que se está creando, no solo a nivel educativo, sino que nos lleva más allá, y nos invita a pensar sobre el plano social en general.
Lo más acentuado de todo esto, es la gran diferencia que se está creando entre ricos y pobres. Y a mí, ciertamente, me entristece. Es cierto que ahora vivimos en un mundo mejor: inmensa cantidad de información, grandes posibilidades de comunicación… con todo lo que conlleva. Sin embargo, lo que más llama la atención de todo esto, es que al otro lado del globo, hay personas que aún viven en la edad media, que no tienen medios, que no tienen nada. Hoy en día un niño norteamericano (por ejemplo) puede hacer sus deberes sacando información de google, mientras que un niño etíope apenas sabe lo que es un ordenador.
Tras esta reflexión mi postura se escora hacia un lado. No debemos luchar para mejorar una parte del mundo, debemos luchar para igualar todas las partes. No obstante, no estoy en desacuerdo con el progreso, simplemente estoy a favor de la ayuda. Debemos ayudar al progreso pero también debemos ayudar a progresar. No hay que hacer cambios en la educación, creo que esto progresará según lo vaya exigiendo la sociedad, pero si es cierto que debemos levantar esa inmensa parte del mundo que no puede hacerlo por sí misma.
Hay que impedir que la brecha digital se acentúe más y más cada día. Esa es la verdadera lucha que debemos llevar a cabo.
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