jueves, 25 de noviembre de 2010

Manifiesto Negro en La Escuela 2.0


La Escuela 2.0 que pretende introducir las tecnologías en el mundo de la educación. Como todo lo nuevo, ofrece una serie de desventajas que la hacen tambalearse ante los antiguos y firmemente instaurados medios tradicionales, y se argumenta de esta nueva alternativa que es una “cortina de humo”.
Esta crítica, se desglosa en 6 puntos (que dan para mucho), que recogen todos los inconvenientes que el autor del artículo ha considerado primordiales ante este novedoso proyecto. En primer lugar, señala el gasto realizado para equipar a los alumnos con netbooks, para realizar un seguimiento de la asignatura. Sin embargo, los propios docentes han invitado a sus alumnos a aparcar a un lado esos maravillosos “cacharros” para centrarse en lo que es y ha sido la enseñanza tradicional. En segundo lugar, ha hecho referencia a la elaboración de materia para impartir. Esta materia debe ser elaborada por las propias editoriales en lugar de por el cuerpo docente, ya que no interesan los contenidos libres que puedan elaborar estos. Posteriormente, ha hecho hincapié en la facilitación de red de uso particular para que los alumnos puedan trabajar centrándose en la tarifa que debe escogerse y no en qué necesidades tienen los discentes. En cuarto lugar, hace referencia a la diferencia que existe en estas últimas generaciones entre alumnos y profesores. Los nuevos alumnos son nativos de las nuevas tecnologías, y los docentes no. Es por ello que los alumnos irán un paso por delante en el manejo de este tipo de aparatos y formas, por lo que los docentes no enseñan nada… En quinto lugar, recoge que las TIC no plantean un cambio en la metodología, que debería incidir para reflejar mejoras en el aprendizaje. Y por último, refiriéndose a las PDI, los docentes no están familiarizados y no puede haber un especialista en cada centro trabajando al máximo para poner al día a todo el mundo…

La cuestión es, ¿es todo esto necesario? Creo que hay un punto intermedio entre la enseñanza tradicional y la instauración de las nuevas tecnologías. La enseñanza como la conocemos, la metódica hasta el momento ha sido (por fuerza, quizás) resultona. Las TIC no son enemigo de esta forma educativa, sólo complementaria. No podemos pretender revestir un centro para hacerlo “megatecnológico”, la cosa ha de ir despacio. La incorporación de las aulas ALTHIA ha sido un éxito, porque abrían una ventana más a la cultura. Sin embargo, el hecho de dar un netbook, a cada alumno, si me apuran me parece insignificante, por dos cosas: primero, la cultura de internet es inmediata, no se almacenan datos, se buscan. Todo es de otra forma, más rápido, más sencillo, pero menos meritorio. En segundo lugar, y sin dejar el tema de los méritos, los alumnos en todo caso deberían ganarse su derecho a la posesión de estos artilugios, que sepan lo que cuestan, y que hagan méritos para conseguirlos demostrando capacidades para su manejo y sus funciones.

La cuestión no es elegir entre una forma y otra, reside en saber realizar la fusión entre ellas.

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